Pati Chapoy estuvo al pendiente de cada actualización para celebrar el secuestro del representante del Estado venezolano.
Pati Chapoy, figura central del periodismo de espectáculos en México y conductora de Ventaneando, ha construido una carrera de más de tres décadas basada en la opinión frontal, el comentario punzante y la influencia mediática sobre audiencias masivas. Sin embargo, esa autoridad simbólica, que la convirtió en referente televisivo, contrastó con el posicionamiento político que emitió este enero sobre la invasión de Estados Unidos a Venezuela.
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La madrugada del 3 de enero, tras explosiones en distintos puntos de Caracas, el presidente estadounidense Donald Trump anunció en Truth Social la captura y extracción del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.
A las 01:45 horas (tiempo local de Venezuela), cuando la noticia ya dominaba redes, Chapoy reaccionó desde X con un mensaje escueto: “¡Buena noticia!”, celebrando el hecho como un triunfo regional. Minutos después, publicó: “¿Qué dirán en la mañanera?”, en referencia a la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum.

La conductora compartió también un video donde Diosdado Cabello, líder del Partido Socialista Unido de Venezuela, emitía un pronunciamiento; al replicarlo, Chapoy escribió: “Ahora van por él”, validando la idea de una persecución secuencial contra integrantes del gobierno venezolano.
Famosos reaccionan a situación en Venezuela
Más adelante, retomó una publicación viral que enumeraba los sucesos que inauguraron 2026: un sismo en México el 2 de enero y la captura de Maduro al día siguiente. Chapoy añadió: “Un año que entró con todo”, banalizando una ofensiva militar extranjera al compararla con un fenómeno natural, como si ambos eventos compartieran la misma categoría noticiosa.
La captura del presidente venezolano no solo provocó reacciones de figuras políticas, sino también de celebridades mexicanas.

Por su parte, la cantante Gloria Trevi pidió a sus seguidores “unirse en oración por un pueblo a salvo y unido”, mensaje que fue leído como gesto de empatía humana, aunque inscrito en la narrativa aspiracional de “libertad” promovida por Estados Unidos.
Roberto Palazuelos, actor y empresario, evocó una máxima moral al escribir: “Solo tus buenas acciones te protegerán. ¡Viva la libertad de Venezuela!”, mensaje difundido desde Instagram, donde también mezcló el comentario con el sismo ocurrido un día antes, reforzando la lógica de espectacularización del conflicto.
Alejandro Fernández, cantante de música regional mexicana, dedicó unas líneas en historias de Instagram: “Hermanos de Venezuela, los llevo en el corazón y en mis oraciones”, abrazando el tono emotivo que predominó entre famosos.

Aunque estos mensajes conectaron con audiencias desde la fe y la esperanza, ninguno cuestionó la raíz del operativo: una extracción militar ordenada por un gobierno extranjero, sin autorización del Congreso de Estados Unidos, sin aval del Consejo de Seguridad de la ONU y sin una solicitud judicial emanada de tribunales venezolanos.
Una captura militar extranjera y la disputa por el petróleo
La operación fue confirmada por Trump como un “arresto” bajo cargos de narcoterrorismo imputados en 2020 durante su primer mandato y ahora actualizados en 2026. No obstante, el despliegue incluyó más de 150 aeronaves, una fuerza de extracción con agentes federales y respaldo directo del Pentágono, que trasladó a la pareja primero al acorazado USS Iwo Jima en el Caribe, para posteriormente llevarlos a un tribunal federal en Nueva York.
En este sentido, la imagen difundida por Trump, Maduro esposado, con los ojos vendados y ropa deportiva desaliñada, tuvo un propósito propagandístico: humillar al mandatario y reforzar la narrativa de rendición forzada.

Aunque el operativo se justificó discursivamente como una acción contra el narcotráfico, el propio Trump fue explícito sobre un objetivo prioritario: el control de la infraestructura petrolera venezolana por parte de corporaciones estadounidenses.
“Las más grandes empresas petroleras del mundo irán a componer la infraestructura y empezar a ganar dinero para ese país”, declaró, al tiempo que acusó que “el régimen socialista robó la industria petrolera construida por Estados Unidos”, calificándolo como “el mayor robo de propiedad estadounidense en la historia”.
Esa afirmación no solo ignoró la historia de nacionalización energética de Venezuela, sino que reveló el interés económico que subyace a la acción militar.

La captura y traslado de un presidente a cortes extranjeras, sin un proceso originado en su país, marca un precedente de subordinación judicial extraterritorial que erosiona la soberanía venezolana. El secretario de Estado, Marco Rubio, acompañó a Trump en conferencia para subrayar que Maduro “no es el presidente legítimo” y que la acción fue una “operación judicial apoyada por el Departamento de Guerra”, argumento que, en la práctica, reconfigura la Doctrina Monroe bajo un nuevo nombre propagandístico, “Doctrina Donroe”, con el que Trump afirmó:
“Nuestro dominio del hemisferio occidental nunca más será cuestionado”.














