En un hecho histórico, Sudán prohibió y penalizó la mutilación genital femenina con multas y hasta tres años de cárcel.
El marco legal penal, aprobado el pasado 22 de abril, establece el castigo de esta práctica en cualquier establecimiento médico u otros lugares.
De acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), nueve de cada diez mujeres y niñas en Sudán, principalmente aquellas que pertenecen a comunidades musulmanas, han sido sometidas a la mutilación genital femenina.
Aunque el organismo detalló que en los últimos 30 años ha habido un progreso significativo en la eliminación de esta peligrosa técnica, actualmente 200 millones de féminas la han sufrido.

Esta práctica, que se lleva a cabo a través de diferentes métodos, implica la extirpación parcial o total de los genitales femeninos.
Esto puede ocasionar serios problemas de salud para las víctimas a nivel psicológico, social y físico, ocasionando efectos secundarios como infecciones, dolor crónico, mayor riesgo de transmisión del VIH, infecundidad, complicaciones durante el parto e, incluso, la muerte.
Faiza Mohamed, directora regional de África para el programa Igualdad Ahora, precisó:
“La prevalencia de la mutilación genital femenina en Sudán es una de las más altas a nivel mundial. Ahora, es el momento de utilizar medidas punitivas para garantizar que las niñas estén protegidas de esta práctica tortuosa”

Aunque la sanción se encuentra muy por debajo de la establecida por el Código Penal español, que castiga la mutilación genital femenina con penas de seis a doce años de prisión, la reforma ha sido aplaudida por organizaciones civiles y un gran número de activistas.
Nimco Ali de Five Foundation, una organización no gubernamental (ONG) que lucha por los derechos de la comunidad femenina en África, expresó sobre la legislación:
“Esto es un paso masivo para Sudán y su nuevo gobierno”
Por su parte, Salma Ismail, vocera del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef, por sus siglas en inglés), detalló:
“Esta ley ayudará a proteger a las niñas de esta práctica barbárica y les permitirá vivir con dignidad”

Sin embargo, los activistas han hecho hincapié en que todavía queda pendiente criminalizar la violación conyugal o el matrimonio infantil, otras de las grandes problemáticas que enfrentan las niñas y mujeres en Sudán.
Asimismo, advirtieron que la tarea más difícil será hacer cambiar de opinión en las comunidades que ven la inhumana práctica tradicional como necesaria para que sus hijas puedan contraer matrimonio.
Además, Faiza Mohamed expresó que existe el temor de que la mutilación genital femenina ahora comience a realizarse más clandestinamente, con la complicidad de las autoridades:
“Sudán se enfrentará a grandes desafíos para hacer cumplir la legislación. Las comunidades pueden buscar formas de evitar la detección, a la vez que aquellos funcionarios que creen en esta práctica pueden obviar la ley”
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Con información de La Vanguardia, Intriper y Excélsior
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