Diana Jael se había mudado a Poza Rica con la ilusión de estudiar Psicología en la Universidad Veracruzana y ayudar a muchas personas.
Diana Jael Cuervo Santos, estudiante de Psicología en la Universidad Veracruzana, perdió la vida el 10 de octubre, luego de quedar atrapada en su habitación durante las fuertes inundaciones que golpearon Poza Rica.
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Tenía sueños, planes, una vida por delante. Pero el desbordamiento del río Cazones convirtió su colonia, la Morelos, en una trampa de agua y miedo.
Su muerte dejó al descubierto la vulnerabilidad de muchos jóvenes que viven lejos de casa y reavivó las preguntas sobre la falta de protocolos de emergencia en una ciudad que, una vez más, no estaba preparada para enfrentar la tormenta.

¿Cómo murió Diana Jael, estudiante de UV?
Diana Jael Cuervo Santos había llegado desde Tamiahua para cumplir un sueño: estudiar Psicología en la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Veracruzana.

Era una joven tranquila, dedicada, que rentaba un pequeño cuarto en la llamada Pensión Turquesa, una casa verde brillante, considerada la más bonita de la calle José Martí. En esa zona viven muchos estudiantes por su cercanía con la universidad.

Dentro del cuarto, las paredes rosas y beige aún guardan los rastros de su vida: un colchón individual, un ropero de madera, un ventilador, un escritorio y una chancla de vaquita. Todo, ahora cubierto por el lodo que dejó la tragedia.

La madrugada del 10 de octubre, el río Cazones se desbordó y el agua avanzó con fuerza. En minutos, los barrios quedaron sumergidos. Diana quedó atrapada. Según vecinos y reportes locales, no pudo salir porque la puerta principal estaba cerrada con llave.
“A Diana la dejaron encerrada, los caseros trancaron el portón y no avisaron a los estudiantes… prefirieron salvarse ellos”, denunció Miguel Cruz, también alumno de la Universidad Veracruzana, en entrevista con Radio Fórmula.
Novio de Diana también murió ahogado
En la cocina de la pensión quedaron huellas de dedos sobre el lodo de las cortinas grises. No se sabe si eran de Diana o de sus compañeros, pero reflejan un intento desesperado de escapar del agua que lo inundó todo.

Alrededor de las 8 de la mañana, los familiares alertaron a los rescatistas al no tener noticias de ella. Su cuerpo fue encontrado entre sus pertenencias flotantes, en un espacio donde el agua lo había cubierto todo. Fue trasladada a un Oxxo cercano, donde su padre finalmente pudo reconocerla.
El dolor se multiplicó. Su novio, Carlos Eduardo Baltazar Ramírez, estudiante de Ingeniería Mecatrónica y también originario de Tamiahua, trató de rescatarla. Pero la fuerza de la corriente lo arrastró, y él también perdió la vida.

La tragedia dejó marcas imborrables, no solo en la pensión, sino en familias enteras que vieron cómo un momento de tormenta se volvió una tragedia imposible de olvidar.














