Lamentablemente, el plástico está más presente en nuestras vidas de lo que debería ya que no solo este se ha encontrado en productos que usamos y empleamos en el día a día, sino que también se han encontrado partículas diminutas en el agua, el aire, la comida, algunos organismos vivos y hasta dentro de nosotros.
De acuerdo con el periódico The Guardian (2019) estudios científicos han encontrado pequeñas partículas de plástico en desechos humanos, lo que sugiere que estas partículas pueden estar muy extendidas en la cadena alimentaria.
Son a estas pequeñas partículas sintéticas que provienen de derivados del petróleo a las que se les denomina como microplásticos y su tamaño es menor a los 5 mm (Abbas, 2019). Son imperceptibles para el ojo humano y quizás sea por eso que como población aún no somos conscientes de lo perjudiciales que pueden llegar a ser para nuestra salud y el medio ambiente.
Estas partículas surgen a partir de la actividad industrial y el consumo doméstico ya que se encuentran presentes en detergentes, dentífricos, en productos de la piel como exfoliantes, protectores solares, algunos cosméticos y en gran variedad de fibras sintéticas de ropa, entre otros. Puesto que estos productos son de consumo diario y siempre se usan en contacto con el agua, los microplásticos que contienen se vierten constantemente en aguas residuales y al ser tan pequeñas, se distribuyen en el ambiente.
En la actualidad estas partículas se encuentran de manera omnipresente en nuestras vidas y se estima que se podrían estar presentes en los organismos del 50% de la población mundial, aunque aún se necesitan más estudios a gran escala para confirmarlo (The Guardian, 2019).
En agosto de 2019, la Organización Mundial de la Salud (OMS) enfatizó la necesidad de que gobiernos e instituciones académicas realizaran una mayor investigación sobre los microplásticos en el ambiente y su impacto en la salud de las personas, ya que aún se desconoce la manera en que la presencia de estas partículas afectarían nuestro sistema digestivo y el riesgo que correrían personas con enfermedades gastrointestinales o mujeres embarazadas.
Philipp Schwabl, investigador de la Universidad Médica de Viena, ha afirmado que las partículas microplásticas más pequeñas son capaces de entrar en el torrente sanguíneo, el sistema linfático e incluso pueden llegar al hígado por tanto, urge evidencia de sus efectos (The Guardian, 2019).
Actualmente se han encontrado microplásticos en el sistema digestivo de peces, moluscos, aves y mamíferos de mayor tamaño como lo son las ballenas. Por tanto, los microplásticos constituyen un factor importante a tomar en cuenta para la conservación y protección de la biodiversidad. De hecho, científicos y expertos se encuentran investigando también los efectos que puede tener en nosotros el ingerir productos derivados de estos animales.
En México, un estudio realizado por Greenpeace con el Centro para la Diversidad Biológica, Barco Lab, la Universidad Autónoma de Baja California Sur, el Laboratorio de Biodiversidad y Conservación Arrecifal de la UNAM, y el Instituto de Ciencias Marinas y Pesquerías de la Universidad Veracruzana, demostró que los microplásticos se encuentran presentes en peces de importancia comercial para el país.
En dicho estudio se muestrearon 755 peces, de los cuales se encontró que el 20% tenía plástico en su estómago. Se encontró que la mayoría de esos peces tenía al menos una pieza en su contenido estomacal, pero los investigadores llegaron a encontrar hasta 45 piezas en un mismo pez. Estas cifras muestran por otro lado, el impacto que puede tener el problema de los microplásticos para la actividad pesquera del país.
Cuando una bolsa de plástico se degrada desprende cientos de miles de diminutos fragmentos de microplásticos, aditivos y tóxicos. Hay tantos microplásticos en el planeta que incluso llueve plástico
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— Greenpeace España (@greenpeace_esp) July 3, 2020
Aunque estas partículas son potencialmente tóxicas debido a los químicos que las componen, aún no se ha probado con exactitud cómo pueden llegar a afectar. Mientras estas investigaciones continúan, como ciudadanos podemos optar medidas para reducir la producción de plástico dentro de nuestras posibilidades. Está claro que debido al ritmo diario en el que vivimos, no es posible llevar una vida 100% sustentable o libre de plástico, pero sí podemos ser más conscientes y reducir nuestro consumo y producción de estos desechos.
La ambientalista Nura Abbas explica que la principal medida a optar es informarnos; organizaciones como Greenpeace publican listas anuales sobre los productos y empresas que utilizan estos componentes perjudiciales, como lo son productos cosméticos y textiles. De esta manera, podemos evitar comprarlos y buscar alternativas locales para sustituirlos.
Debido a que el problema de los microplásticos aún es muy nuevo, el informar a quienes aún desconocen los microplásticos y el peligro potencial para el medio ambiente y nuestra salud también es una medida importante a tomar mientras continúan los estudios científicos y la creación de políticas para reducir la producción y consumo de plástico.
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Referencias:
Abbas N. (2019) Qué son los microplásticos: definición y tipos. Ecología Verde. Recuperado de:
https://www.ecologiaverde.com/que-son-los-microplasticos-definicion-y-tipos-1543.html
British Broadcasting Corporation (2019) Microplásticos, una «amenaza tóxica» para la vida marina. Recuperado de: https://www.bbc.com/mundo/noticias/2013/12/131204_ciencia_gusanos_microplastico_az
Green Peace (2019) Estudio sobre el impacto de la contaminación por microplásticos en peces de México. Recuperado de: https://www.greenpeace.org/mexico/publicacion/3377/estudio-sobre-el-impacto-de-la-contaminacion-por-microplasticos-en-peces-de-mexico/
The Guardian (2019). Microplastics found in human stools for the first time. Recuperado de: https://www.theguardian.com/environment/2018/oct/22/microplastics-found-in-human-stools-for-the-first-time
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