Con el aval de los vientres de alquiler se habla del derecho a decidir de las madres, pero las feministas opinan que solo beneficia a las empresas.
La nueva regulación sobre los vientres de alquiler ha desatado protestas feministas. Si no estás muy familiarizada con el tema, nosotras te lo explicamos.
El pasado viernes, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) avaló la maternidad subrogada. Asimismo, exhortó al Congreso a atender la práctica de la gestación por sustitución en el Estado mexicano.
Esta técnica está basada en la cesión voluntaria, por parte de una mujer, para llevar a término el embarazo del hijo de una pareja o persona soltera.
Por lo general, quienes recurren a este proceso son personas que han agotado todas las vías médicas lograr un embarazo, ya sea por problemas de salud o fertilidad.
Esta técnica, considerada de reproducción asistida, es muy popular entre las parejas homosexuales, generalmente de hombres, que desean ser padres.
De esta manera, una mujer que renta su vientre acepta, con o sin contrato, embarazarse, gestar y dar a luz a un infante que será criado por alguien más como hijo propio.
¿Qué votó la SCJN sobre los vientres de alquiler?
La semana pasada SCJN resolvió avalar los vientres de alquiler. Las mujeres podrán ‘decidir libremente’ si lo hacen por contrato o altruismo. Es decir, por ‘solidaridad’ entre mujeres.
Asimismo, la Suprema Corte determinó que los estados tienen facultades para decidir y regular la subrogación. Esto es parcialmente cierto, pues el tema no es nuevo en México.
En 2016 el Código Civil de Tabasco avaló que las mujeres apoyaran a personas que no pueden tener hijos, siempre y cuando no cobraran por ello.
De hecho, en 2017, María Teresa Betancourt, directora del Programa de Maternidad Subrogada de la Clínica Reprogyn, aseguró que realizaban procedimientos desde hacía una década, pues estaba permitido desde 1997.
Betancourt señaló que se respetaban protocolos de ley, así como códigos profesionales y éticos.
En ese momento, se indicó que la maternidad subrogada toma alrededor de siete meses por el proceso de evaluación. En este se analizan tanto a los contratantes, generalmente de origen extranjero, como a la madre sustituta.
El costo del procedimiento, en ese año, era de 150 y 160 mil pesos, cobrado por la agencia, desde luego, pues a las madres no se les permite obtener beneficio económico. Asimismo, cada mes nacían de tres a cuatro niños bajo este esquema.
Aunque se garantizaba que los padres no tendrían problemas legales, en 2017 muchos de ellos no habían podido resolver la situación jurídica de sus hijos.
De hecho, se denunció que este escenario colocaba a los infantes en situación de vulnerabilidad. Se hizo hincapié en que los podían robar y falsificar su documentación. Esto, sin mencionar que los menores no tienen acceso a la salud, pues no tienen identidad legal.
Protestas feministas contra los vientres de alquiler
Al hablar de maternidad subrogada, se habla del derecho a ser padres y de la libertad de la gestante, su altruismo y la ‘solidaridad entre mujeres’.
Sin embargo, la opinión de los grupos feministas es contraria por varias razones:
- Se usa a la mujer como incubadora
- Permite la compra-venta de infantes
- Se saca provecho de la precariedad de la madre
Algunas más hacen referencia a la ‘depravación del capitalismo’ y al machismo radical. Mientras a la mujer se le niega el derecho a decidir sobre el tema del aborto, se afirma que tiene el ‘derecho a decidir’ tener el hijo de alguien m}ás por altruismo o dinero.
Francelia Rodríguez, integrante de la colectiva Marea Verde Tabasco, fue muy puntual al respecto:
“Es un doble discurso: por un lado, no podemos tener el derecho y control sobre nuestros cuerpos, pero cuando hay una conveniencia mercantil se romantiza esta situación de la mujer. Es muy peligroso este discurso de ‘ellas lo deciden’, siempre hay que ver desde dónde se elige, porque si es desde la precariedad la elección es cuestionable”
Razones de las feministas contra el alquiler de vientres
Perpetúa la inequidad de género: se percibe a las mujeres como medios y objetos de servicio a los demás.
Violencia de género: con el alquiler de vientres se mercantiliza el cuerpo de las mujeres.
La gestación subrogada no es una técnica de reproducción asistida: se olvida el verdadero papel del cuerpo de la mujer y el embarazo en la reproducción.
Legalizar los vientres de alquiler no beneficia a las mujeres, sino a las empresas. Quienes obtienen jugosas ganancias son las compañías intermediarias y precisamente por ello buscan legalizar sus operaciones.
Aquí la Carta Abierta firmada por más de 1,500 mujeres defensoras, colectivas y organizaciones feministas abolicionistas entregada hoy a la @SCJN exigiendo que voten en contra los vientres de alquiler. #NustrosCuerposNoSonMercancia https://t.co/9Tygp7qvST
— Nosotras Tenemos Otros Datos (@TenemosDatos) June 7, 2021
La maternidad subrogada no es un acto de libertad: muchas mujeres recurren a esta actividad por pobreza. Además, esto las convierte en blanco fácil para la explotación.
No hay una regulación eficiente. Para adoptar a menores en México se piden cartas de no antecedentes penales y los aplicantes son sometidos a un proceso exhaustivo. Tan es así que mucho se discute sobre las barreras para realizarlo. Sin embargo, para contratar un embarazo solo se necesita dinero. Esto hace que se convierta en el escenario perfecto para la trata de personas, explotación y pornografía infantil, entre otros delitos.
¿Qué opinas de lo que determinó al SCJN sobre los vientres de alquiler en México?
Con información de La Vanguardia, El Financiero, Rotativo, El Plural y Ser Padres
Portada: Canva
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