Los especialistas aseguran que sentir dolor después de una cirugía es normal en los primeros días, pero si se prolonga debes tomar precauciones.
El dolor posterior a una cirugía es una reacción normal del cuerpo, pero no debe extenderse más allá de los primeros días de recuperación. Si la molestia persiste más de una semana o aumenta con el tiempo, podría transformarse en dolor crónico, afectando la calidad de vida del paciente.
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La anestesióloga y algóloga Pamela Oviedo señaló que la prevención comienza antes de entrar al quirófano. Detectar factores de riesgo como diabetes, hipertensión u obesidad permite anticipar posibles complicaciones y aplicar estrategias que reduzcan la probabilidad de dolor prolongado, favoreciendo una recuperación más segura y menos incapacitante.

¿Cuáles son las cirugías más dolorosas?
Aunque la intensidad del dolor postquirúrgico varía según el umbral individual, la duración de la cirugía y la manipulación interna, algunos procedimientos se asocian con una recuperación más dolorosa. Entre ellos destacan:
- Cirugías ginecológicas: incluyen intervenciones en la zona pélvica y abdominal. Algunas pacientes presentan molestias leves, mientras que otras sienten dolor intenso, incluso tras la misma operación, lo que puede requerir manejo analgésico personalizado
- Cirugías ortopédicas: afectan huesos y articulaciones, y suelen generar dolor considerable durante la recuperación, especialmente en articulaciones grandes como rodillas y caderas, además de limitar temporalmente la movilidad
- Cirugías generales: especialmente las abdominales, implican manipulación interna significativa, lo que puede causar dolor agudo y tensión muscular durante varios días
- Cirugías oncológicas: son más invasivas debido a la extirpación de tejidos afectados por cáncer, lo que incrementa la intensidad del dolor y la necesidad de un seguimiento especializado postoperatorio

¿Qué hacer para evitar un dolor crónico post quirúrgico?
El anestesiólogo tiene un papel fundamental más allá de garantizar que el paciente no sienta dolor durante la cirugía. Antes del procedimiento, realiza una valoración exhaustiva para identificar enfermedades preexistentes, complicaciones en cirugías previas y posibles factores de riesgo que puedan afectar la operación o la recuperación.
Para el manejo del dolor, a menudo se emplea la analgesia multimodal, un enfoque que combina distintos medicamentos y vías de administración —oral, intravenosa, tópica— e incluso técnicas de rehabilitación. Este método busca reducir la intensidad del dolor y prevenir que se vuelva crónico.

Los especialistas recomiendan que los pacientes sigan tres pautas básicas: no ocultar información médica por temor a que se cancele la cirugía; cumplir con todas las indicaciones previas, como ayuno o medicación; y evitar la automedicación, ya que tomar analgésicos por cuenta propia puede complicar la recuperación.
Aunque el dolor posoperatorio es esperado, debe abordarse desde el inicio. La coordinación entre cirujano, anestesiólogo y paciente es esencial para minimizar molestias, prevenir complicaciones y garantizar una recuperación más segura y efectiva. Un manejo adecuado y oportuno del dolor marca la diferencia en la experiencia posquirúrgica y la calidad de vida del paciente.














